Esto lo escribí ayer, que resultó ser el día internacional del hombre. Yo ni sabía, así que ahí va el post no conmemorativo.

Ayer vi un documental que se llama Mansome (Spurlock, 2012). De una manera amena y tal vez un poco superficial trata de resolver una sencilla pregunta: ¿qué es ser hombre? Entrevistan a diversas personalidades que pueden usar o no usar barba y algunas mujeres que pueden o no ser famosas; dan sus opiniones respecto a la apariencia masculina: barba, bigote, vello por mencionar algunas. En las entrevistas se dicen cosas importantes, pero creo que se quedan cortos; ese no es necesariamente un problema del documental, logran dar su punto y funciona.

Me alegró mucho encontrar una película sobre el tema. Estoy convencido que el concepto de masculinidad está en crisis o al menos es demasiado amplio como para poder resolverlo de una forma sencilla. No voy a culpar a la revolución femenina, ni a las mujeres, ni al sistema (bueno sí un poco). Básicamente creo que parte del problema es que los roles se han hecho muy difusos, hay cosas que al parecer sólo pueden hacer las mujeres (como tener hijos), pero no puedo pensar en algo que “de hombres” que las mujeres no puedan hacer (se me ocurren cosas de fortaleza física, pero aún así pueden ser fuertes y abrir la mayonesa, arreglar aparatos, cambiar llantas, matar osos). Creo que lo poco que nos queda es la figura de protección y seguridad de la que tanto me han hablado y que tanto dicen que les gusta, pero no estoy seguro. Ellas se protegen y se cuidan bien, y es justo cuando se lían con hombres que no les dan esas cosas cuando más dicen que las quieren. A riesgo de estar dejando de lado una inmensidad de factores cierro este párrafo.

Un hombre puede ser: seguridad, sabiduría, fuerza, arreglo personal, líder, sensible, estoico, descuidado, peludo, lampiño, brillante, estúpido, poeta, insensible… Esto lo escribí como asociación libre y me salieron palabras con significados opuestos. No creo que sea casualidad.

La pregunta “¿qué es ser hombre?” no es algo trivial, creo que se tiene que contestar cada día de la vida. Implica saber qué tipo de hombre quiero ser, qué hace ese tipo de hombre y sentirme orgulloso con las respuestas que me doy cada día. Tristemente, muy pocos días me doy una respuesta remotamente satisfactoria. No conozco las opiniones de otros hombres al respecto, creo que no hablamos mucho de ello.

Estas respuestas por supuesto que tienen que ver con las mujeres y lo que ellas dicen querer de un hombre. Durante el último año y medio traté de resolver este tema de muchas maneras distintas. Un buen día me harté y dije: “esto es lo que hay, si les gusta que bueno, si no… pues ya saben”. Las cosas han mejorado desde entonces.

Al parecer tener dudas y ser “inseguro” es la peor imagen que un hombre puede dar. Si eso es verdad está muy jodido el concepto de seguridad y de certeza… Estoy seguro que todos estamos al borde del abismo, por qué un hombre tendría que aparentar que tiene todo bajo control y por qué uno tendría que darle esa sensación a una mujer.

Desconozco como sea con las mujeres, no sé si tengan dudas de este tipo o sean más de tipo “liberador, rompe las cadenas impuestas por los hombres” o “mi profesión contra mi feminidad”. El problema de estos temas es que es muy sencillo caer en el lugar común y en la explicación de asuntos con anécdotas. No estoy en contra de las anécdotas, pero no funcionan para explicar dudas existenciales.

Al empezar a escribir sobre este tema me encontré que había escrito algo sobre mi barba, nunca lo publiqué, y que aquí comparto:

«Amo mi barba, todos los que me conocen lo saben. La he portado con orgullo y dedicación durante los últimos 8, tal vez 9 años. No puedo decir que no me la haya rasurado nunca, ni que haya sido una relación sencilla. Muchas veces duele, hay una longitud precisa que es muy molesta, los vellos del bigote se meten en la boca y sobretodo tengo unos remolinos tan indomables como la Tormenta Perfecta. Aún así la amo.

Tal vez no lo sepan, pero la barba para los hombres, o al menos para mí, es un tema muy importante. No sólo es tenerla, es hacer una declaración. Hace aproximadamente 10 años había dicho que me iba a dejar la barba cuando hiciera algo importante. Creo que fue entonces que me publicaron un cuentito en una revista del ITAM, y eso fue suficiente para mí. También influyó que así le gustaba a la novia de ese entonces.

Generalmente me rasuro completamente dos o tres veces al año y eso era porque llega un momento en el que es imposible darle forma, me la tuso tanto que lo mejor es cortar de raíz. A la dos semanas estaba de vuelta y todo estaba bien.

Hace un año corté con mi última novia y decidí que como parte del luto me rasuraría completamente. Y así aguanté un mes o tal vez dos. Luego me la volvía rasurar como parte de un pacto de amistad, fue la primera vez que me rasuraba con navaja, y fue un fracaso, sin embargo lo volvería a hacer.

Arreglarme la barba me toma al rededor de 40 minutos, y fue hasta hace poco que encontré el procedimiento perfecto para darle forma. Y me queda realmente bien. (No estaría mal comprarme uno de esos paquetes de tijeritas y cosas para arreglarla).

Espero con ansiedad las vacaciones de diciembre para poder traer con orgullo una barba de leñador, la cual me protegía del frío y me hace ver, pues, como un leñador.

Luego entré en una especie de crisis. Una crisis vocacional y afectiva y pensé, no he vuelto a hacer algo que merezca que tenga barba (and for the ladies). Así que hace como tres semanas decidí cortarla. Ahora está en proceso complicado, están saliendo canas, y algunas no se ven tan bien, parecen pedazos de estropajo, así que lo mejor es no tenerla pronto. Lograr algo digno de un hombre y tal vez dejarla crecer de nuevo. Al menos para fin de año y tener mi amada barba de leñador.» (Es fin de año y me estoy dejando mi amada barba de leñador).

Resolver la pregunta “¿qué es ser hombre?” es tan relevante que desde el psiconálisis se dice que no resolverla lleva a la neurosis, además de toda la literatura sobre género e infinidad de sitios que tratan de resolver este tema.

Me llama la atención que la discusión comience con la apariencia y las cosas que uno tiene que hacer (con el correspondiente riesgo de caer en estereotipos), o los tips para ligar, o las guías para hacer cosas uno mismo; o saber comer, beber, preparar cosas, estar enterado de la actualidad del mundo. ¿Hacerse o no hacerse manicura? ¿Depilarse o no depilarse? ¿Abrir o no abrir la puerta del coche? ¿Ser arrogante? ¿Ser patán o ser amable? No tengo la más mínima idea. Si se trata del amor, pues llega, no importa importa lo que hagas o lo que pretendas.

En el documental concluyen que la respuesta es hacerse cargo de uno mismo y hacerse responsable de las consecuencias… Eso también lo hacen las mujeres.

Me parece que tal vez la respuesta esté en la mitología y en las historias que contamos, además de en las películas y en la literatura. Incluso la porquería más apestosa nos puede dar una idea. ¿Qué tipo de hombre nos gustaría ser? Un vampiro que brilla o un Don Harper, un Spiderman como el de Sam Raimi o como el de Webb, un Batman como los de Schumacher o como el de Nolan. Un Conde de Montecristo tal vez.

Wait and hope.

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