Desde que entré a trabajar y dejé de gozar de los privilegios de ser estudiante, disfruto mis vacaciones como nunca antes. En algún punto de Alicia en el País de las Maravillas, alguien le dice a Alicia que tiene que hacerse amiga del tiempo para que el tiempo se haga amigo de ella. En vacaciones, soy el mejor amigo del tiempo y el tiempo me premia pasando lento, y lo que son dos semanas invernales, me parecen tres meses veraniegos.

A diferencia de muchas otras vacaciones, éstas fueron planeadas cautelosamente, y he de decir que hemos cumplido casi a la perfección. El día de hoy Adri y yo fuimos de paseo al Centro. Desayunaríamos en El Cardenal, pasaríamos a Bellas Artes, iríamos al Museo de la Estampilla para posteriormente visitar Palacio Nacional; comer china y sentarnos en un café a leer un rato.

El Cardenal estaba tan lleno como podía estar, qué pasa con la gente y sus lugares atascados para comer. Desayunamos en otro lugar cercano, no tan bueno no tan malo. Pasamos a Bellas Artes, pero no nos quedamos, y buscamos el Museo de la Estampilla, que no encontramos, pero encontramos el Museo del Estanquillo. El Museo presentaba una interesantísima exposición sobre unos muñecos vestidos de no sé qué. No entramos. Y nos dirigimos a la siguiente parada.

El Zócalo estaba tan lleno de nieve como la Ciudad lo permite y tan lleno de gente como la Ciudad ya no lo permite. ¿Qué pasa con la gente que puede estar formada tantas horas bajo el sol para subirse a una rampita de no más de 7 metros de alto?

Entramos a Palacio Nacional, y vimos los murales, y a un chico explicándole a unos italianos en italiano los platillos mexicanos. La explicación de la quesadilla fue de maestros.

Entramos a las salas donde están las constituciones. Vimos el Acta de Independencia firmada por muchos próceres, no miento, no reconocía a alguno. En eso, una niña dice,” hay que buscar la de Miguel Hidalgo”, y la madre le dice, “sí, hay qué buscarla”. En serio, ¿qué pasa con la gente?

Seguimos nuestro recorrido, y pasamos las salas dedicadas a Benito Juárez, vimos la réplica del Congreso, y el jardín botánico. Caminábamos por el jardín, y la construcción nueva de la Secretaría de Hacienda y pasaron una niña, con sus padres. La niña dijo (esto se va a poner feo, aviso): “quiero vomitar”. La madre, la llevo a lado de una columna y le dio palmadas en la espalda. En serio, ¿qué pasa con la gente que no es capaz de llevar a sus hijos al baño? Es Palacio Nacional, puedes no estar de acuerdo con como se hacen las cosas en este país, puedes odiar al Presidente y vomitar en él (en sentido figurado); pero no ser capaz de llevar a la  hija a un baño, en Palacio Nacional, para que la chamaca haga sus gracias, de las que seguro los padres fueron responsables por haberla dejado comer la cantidad de porquerías que comió es demasiado. Y así queremos cambiar a este país…

Hijos de su... patria madre

Hijos de su... patria madre

Un ejemplo más, el metro sería un lugar mejor si las personas no pasaran por los andadores que claramente dicen NO PASE. No es tan difícil, todos en un pasillo en una misma dirección.

¿Cómo se arregla eso? Educación, cultura política, cultura general, civilidad, ciudadanía, identidad nacional, patrimonio, reconocimiento del otro… A veces creo que todo eso no es suficiente. ¿Represión? No lo creo.

Sí fuimos a Dolores a comer china, antes pasamos por unas cosas deportivas que necesitaba a Carranza, y visitamos el Museo de Artes Populares, que cosas más bonitas se ven allí. Leímos y regresamos a los hogares.

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