Recuerdo el 9-9-99, al menos la fecha. No recuerdo mucho de ese día, recuerdo que estaba en la preparatoria, y recuerdo que me emocionaba mucho la (no) combinación de números. Como pueden bien ver, el 9 es mi número favorito y ha estado presente en muchos momentos importantes de mi vida.

Escuchar a los Beatles siempre me ha parecido un desafío al tiempo. Si los escucho con atención y me dejo llevar parece que el tiempo pasa lento, no ese lento horrible que parece eterno, sino un lento apacible y lejano de todo.

En estos momentos escucho el Remaster del Abbey Road y me está volando la cabeza. Siempre me he preguntado qué sentirían mis padres al escuchar por primera vez estos discos o Pink Floyd o esos grupos que los marcaron (aunque fueran los Teen Tops, no importa), ¿cómo habrá sido? Habrá sido como cuando escuché por primera vez el Ok Computer, o será como ahora que escucho el Remaster y pienso, no mames, que cosa más increíble. Viene mi parte favorita de la música de toda la música: el final de I want you (tormentoso) (silencio) (amanece, después de la tormenta) Here comes the sun… Impresionante, impresionante, impresionante, impresionante, impresionante… Ahí viene el sol.

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