No puede ser que no seamos buenos para algo, fue el último pensamiento que cruzó por mi mente antes de irme a dormir. La molestia que siento ahora es demasiado grande para guardármela. Algo que debió ser increíble en el sentido positivo, terminó por serlo en el sentido negativo. Por cuestiones de exposición lo separaré en apartados.

I. La Política

1. Entra la banda de guerra al campo, formidablemente ordenados, omnipresencia del Estado Mexicano. Se presenta la bandera y se entona el Toque y el Himno Nacional. Los Símbolos Patrios en perfecta armonía.

2. El lanzamiento de la primera bola corre a cargo de El Secretario Cartens. Nadie en su sano juicio envía en representación suya al Secretario de Hacienda en tiempo de crisis económica (sus declaraciones sobre el futuro económico de este país san tan profundas como un charco lleno de agua). Abucheado terriblemente, sí, buuuuuu, buuuuuu; pero los trapos sucios se lavan en casa. Es un partido de Béisbol trasmitido a nivel mundial, no creo que sea el lugar ni el momento para mostrar desaprobación. Masa, muchedumbre, eso es lo que somos. Abuchear a alguien no mejorará la situación del país, el Secretario llegó y se fue en el Helicóptero Oficial… al menos yo no me siento mejor mexicano, siento vergüenza, tanto por los políticos como por los ciudadanos (si es que a cada grupo le corresponde ese título).

3. Casi al final del juego, Australia logra dar la vuelta y ahora tiene una cómoda ventaja. En la zona roja se puede ver una pequeña comitiva australiana, no más de 20 personas. De pronto, de una parte más alta algún frustrado comienza a lanzar insultos y objetos a las visitas. Obviamente el loco ese fue escoltado e invitado a abandonar el parque… Generalmente, uno no le lanza objetos a otras personas, eso lo pueden hacer los lindos changuitos en Catemaco o en los zoológicos (ah, pero descendemos del mono, se me olvida, mi error de siempre, pensar que somos una especie educada, sensible y compasiva). Vergonzoso, esto es México, está lleno de gente, todos somos gente.

II. El Partido

No llegamos a tiempo para el partido de Cuba vs. Sudáfrica, pero nos encontramos parte de la fanaticada cubana (mi mundo es tan pequeño que nunca había visto a tantos cubanos juntos), gente muy divertida y de fiesta. Fue cuando me cayó el veinte, esto es un Mundial, que emoción. ¡Que bueno que estamos aquí! Pudimos acceder a nuestros lugares hasta pasadas las cinco, pero la espera no fue tan desastrosa, tal vez faltaron lugares con sombra, pero estaba el Festival ese en el que hubo concierto, chicas Tecate, víveres y cosas curiosas que ver. La cochinita pibil podría salvarme de un ataque de nervios.

No hablaré demasiado del partido, me gusta el béisbol, pero disto mucho de ser un experto y no domino demasiado el juego en cuanto a las estrategias, pero sí sé que NO se roba tercera base sin outs sin mandar a robar segunda, pues eso pasó como en la tercera entrada, salió el out y el ánimo se fue por los suelos.

Después de eso, México anotó y logró colgar un par de ceros. Confieso que salí por unos minutos a socializar y comprar más tacos, pero cuando regresé la cosa iba 7-7 y justo antes de volver a mi lugar Australia dio la vuelta. Lo que ocurrió después entra a mi recién inaugurada categoría: “el peor momento deportivo en toda mi vida”; y vaya que he tenido malos momentos, pero ninguno se compara con esto. Es más, ni perder en penales se ha sentido tan mal. Un 17-7, un Knock Out (o lo que es lo mismo, este partido está tan jodidamente decidido que no tiene sentido continuar porque lo más probable es que recibas más carreras y no logres siquiera acercarte un poco).

III. Conclusión

Se puede perder, es parte del juego, pero no se puede perder de esta forma. Es cierto que México no tuvo buen picheo, pero no era para tanto. Una vez más la moral se fue para abajo, y no alcanzó para evitar que el estadio se vaciara casi en su totalidad antes de la octava entrada, ni para decir que buen juego o para sentirse orgulloso de una selección. No, todo lo contrario, me siento insultado y ofendido.

Ya sé que hay cientos de estudios sobre la psicología del mexicano y todas es farfulladas. Ya sabemos como somos, lo fundamental es cómo cambiarnos.

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