Estoy de un humor de los mil diablos, tengo la molestia alojada en mi estómago. Nada me complace, nada me alegra, todo me parece deplorable.

Lo anterior fue escrito hace cuatro horas, ahora me siento mejor.

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La información es poder, pero se podría decir mejor, el conocimiento es poder, lo cual nos lleva a el lenguaje es poder.

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Eso fue escrito hace tres horas, ahora estoy muy enojado. Los muy hijos de puta abrieron mi auto, daños: se llevaron la caja del estereo sin carátula, puerta izquierda descuadrada y marco superior de la misma disimuladamente abollada. ¿Qué hacer? Lo primero es arreglar ambas puertas (pues es mi segunda experiencia del tipo, aunque la primera fue más escandalosa, aunque no se llevaron nada). Los hijos de puta husmearon en mi guantera y como es de esperarse los muy hijos de puta no encontraron nada de interés, aunque creo que les molestó encontrar un estuche de lentes vacío. No se llevan las bocinas y eso no lo entiendo.

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El romanticismo es mero sentido común.

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