El martes y miércoles hice algo que hacía mucho no hacía, dos días consecutivos, debería estar feliz por haberlo realizado, pero no, ambas ocasiones terminé sumido en una melancolía profunda.

El martes fui a Tower Records, me dieron ganas de comprarme un disco. Uno de mis mayores problemas en la vida es que soy malo decidiendo, me empiezo a llenar de opciones y consecuencias que termino enredado como en un nudo marinero, la angustia es tal que termino por salirme de las tiendas con las manos vacías. Así que esta vez me dije, agarra el primero que te guste y no veas más opciones ($200 como máximo, por supuesto).

No tenía idea de que comprar, pero confiaba en la buena fortuna. Ya había notado la escasez de discos en las tiendas y el cambio de giro de las mismas, pero lo del martes fue triste con ganas. Los estantes son cada vez más pequeños y cada vez están más vacíos, las listas de precios, peores que las listas de calificaciones, diminutas e inaccesibles. No encontré nada interesante en la sección de rock y lo que me llamaba la atención no bajaba de $300 (la edición especial del Odeley de Beck más de $600, seguro me la compro).

Decidí ir a la ahora paupérrima sección de jazz, afortunadamente encontré un buen precio, Duke Ellington y John Coltrane. Lo compré.

Ayer miércoles, fui a Gandhi de Coyoacán y resultó que había más variedad que en la tienda especializada, compré un disco doble a $99 (ese concierto de James del 2001). Así sí. En el piso de arriba venden libros, total que quería regalar uno, y me encontré con tres cosas:

  1. Muy pocos libros
  2. Autores de moda que no conozco (se siente como estar solo rodeado de muchas personas)
  3. Gente muy muy joven, me sentí como un experto en el tema, eso es malo
Al pagar, me di cuenta que en la caja ya no hay discos, ni series ni nada de eso, ahora están llenas de cajas de regalo y agendas.

Apoyo mucho la distribución digital (comprada, sí, por supuesto), pero amo comprar discos, me gusta ver mis torres de discos y todos los que ya no caben, leer los booklets y mirar las fotos.,y por alguna razón leer los agradecimientos. Prefiero la posibilidad de no saber que comprar a la imposibilidad de elegir por el precio y la falta de variedad.

Hace como diez años comenzó una moda muy interesante (no, no hablo de los the best of…, ni del p2p), comenzaron a salir cajas de todo, que la de Pink Floyd, que la de Metallica, que la de Nirvana, que la de Björk, que las obras completas de Bach, la de Miles Davis o la de John Coltrane. Muy caras, pero estaban muy bien y había un gran valor agregado. Uno entraba a las tiendas de discos y estaban colocadas en casi altaraes, donde uno se acercaba y admiraba la grandeza de la música. Ahora, un disco normal te lo venden como si fuera una reliquia.

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Now playing: John Coltrane – In a Sentimental Mood
via FoxyTunes

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