Esto no es en absoluto lo que esperaba para un primero de enero. No festejo demasiado estas fechas, no suelo decir cosas de aliento y trato de no hacer recuentos sobre lo que ocurrió en el año, todo debería suceder en primavera o en otoño, pero no soy entendido de esas cuestiones, esos sí que es un ciclos incuestionables. Como sea, adoro el número nueve y por eso será un gran año.

Peanuts

Suelo ser una persona saludable, tengo mis mini achaques, pero nada grave, me parece, aunque para otras personas pareceré muy delicadito no lo creo tanto. Con que no me dejen sin dormir ni comer creo que puedo resistir bastante bien las exigencias de la vida social (más bien son pretextos que fomentan mi antisocialidad).

A las cuatro de la mañana del 30 de diciembre de 2008 un terrible dolor de pecho interrumpe mi plácido sueño, no era la primera vez que me ocurría, un dolor conocido pero no por ello menos insoportable, probé diclofenaco y no funcionó. Para las siete y media de la mañana ya estábamos camino a urgencias. En un principio pensaba que se trataba de una fisura, contractura, reuma o algo relacionado con mi débil musculatura, pero no fue así, en el trayecto pasó por mi mente que era algo grave.

Una vez en urgencias me sentí brevemente un un episodio de House, un pequeño dolor de pecho terminó siendo una inflamación de la vesícula debida a sendas piedras y una obstrucción en la vía esa que lleva al intestino (tengo los nombres técnicos de todo eso, pero odio hablar con nombres técnicos). El cambio de los rostros de los médicos residentes que me recibieron fue muy divertido, aunque sabía que no podría serlo tanto.

Después de los estudios necesarios, he de mencionar que nunca me habían entubado, ni puesto esa cosa de plástico en el dedo (que mide la oxigenación de alguna forma infraroja), se decidió que me operarían a las 12 pm.

Sorprendentemente no me puse nervioso, o si lo estaba no me sentía ansioso ni pesimista. Al contrario era todo tan novedoso que me la pasaba preguntanto y preguntando y maravillándome de cada uno de los momentos previos a la operación (he de haber sido la persona más odiosa del mundo en esos momentos). Mi anestesiólogo de nombre Miguel Mateos muy amable y divertido (menciono el nombre sólo para presumir que conozco a tres Miguel Mateos, bueno uno sólo de oidas). “Rafael” escuché y ya estaba despierto en el postoperatorio, supe que me operaron porque tengo cuatro cortadas en mi panza, me afeitaron y no me puedo mover bien. Salí ayer a mediodía, no pasé año nuevo en el hospital y eso me alegra, mis padres podrán salir de viaje y eso me preocupa un poco porque aun no estoy del todo bien, pero me las ingeniaré para prepararme mis aburridos alimentos. Ahora muero de antojo de un chocolate y papás con chile y limón.

Muchas gracias a mis padres que con sus cosas sé que han hecho lo mejor que han podido, a mi tía y mis primas, a Lore, Adri, Janecita (que casi no recuerdo su visita en algún punto de la tarde sé qe estuvieron ahí), a Maury, Miguel, Karina, Gris, Chamán, El Abuelo, Elsa y Aarón por sus visitas el día de ayer y a los que aún no se enteran sé que me dirán cosas lindas. Y a Wikipedia por darme la información necesaria para titular este post de una manera elegante y latina.

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