En el mundo hay dos tipos de personas, los que odian a los Beatles y los que aman a los Beatles. Yo me encuentro en la segunda categoría y me siento bien. Hay algunas obras que me hacen sentir orgulloso de mi buen gusto y me hacen decir: “qué fregonería es esta, me congratulo de conocerla y disfrutarla”.

Para este post en particular me referiré exclusivamente a los chicos, en especial del Rubber Soul al final. Los primeros discos no me han cautivado, pero me estoy sintiendo atraido por diversas razones a esas canciones dulces, pegajosas e inocentes de sus inicios.

De los Beatles se ha dicho todo y no ha sido suficiente, hay cantidad de información, antologías, recopilaciones, mezclas, afiches (aja, mexicanísimo), covers, influencias y un gran etcétera. Son muy populares y lo que los ha hecho populares es la gente que los escucha y tiene historias que contar. El mundo es una historia que contar y lo más incréible es que todos tenemos una.

Todo lo anterior, porque encontré una página que me ha recordado lo mucho que me gustan y las cientos historias calladitas que he elaborado con sus canciones. Es raro, a diferencia de otros grupos o melodías, casi no tengo asociados a los Beatles con personas, amores o situaciones específicas. Tal vez por eso casi no hablo de ellos, salvo algunas necedades que me hacen decir: “no has entendido nada de nada.”

Resulta que hay un estudio psicológico sobre memoria y música (la verdad, y entre nosotros, no se ve muy bien hecho, y tengo muchas dudas metodológicas y conceptuales, pero para estos fines, no importa). Juntaron a un montón de gente a que se pusiera a escribir sus recuerdos asociados con los Beatles, esto con la intención de encontrar alguna relación entre la música y la recuperación de datos en la memoria. Leí unos cuantos y confieso que no me importa si son inventos, si el estilo ha sido corregido o cómo diablos van analizar los datos; ¡está muy conmovedor el asunto!

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