Muy rara vez utilizo este espacio para criticar a los medios o para quejarme de ellos, pero hoy sí que me colmaron. Estaba botoneando en el radio mientras iba al trabajo. Mi primera estación es el 88.3, misma que es la entrada para la caja de discos, la segunda es ibero, la tercera es reactor, la cuarta w fm, la quinta opus y la sexta horizonte. De seis (sin contar radio Kornhauser, pues son mis discos), tres son de IMER, una es radio universitaria y otra es de televisa.

IMER y en particular Reactor, al ser estaciones de radio públicas (o sea, financiadas por el estado), pueden ser un poco más propostivas en sus contenidos aunque eso signifique menos recursos y por lo tanto menos producción. Es entendible y hasta creo que es algo muy loable.

Reactor, antes Órbita (y creo que ese era un nombre más afortunado), tenía que luchar contra Radioactivo para tener el público joven “rockero” de la ciudad e incluso lograba haber una identificación entre escuchas y las estaciones. Llegó el día en que terminó Radioactivo y buena parte del equipo se mudó a Órbita, pero como era de esperarse Órbita desapareció y nació el horrible híbrido que hoy es Reactor.

Después de un poco de historia reciente, resulta que estos cuates pusieron de moda esa horrible canción de la Mataviejitas entre otras que por ser mexicanas y estar en español merecen un espacio, que los locutores, las presentan como el hito a la libertad de expresión y como el claro ejemplo de la apertura de espacios (digo, siguen programando a the Offspring con una canción de hace 10 años muy feita, al menos dos veces por semana). Llevan el juego de la relatividad al extremo, desafiando a los escuchas a definir sus gustos y aclarar términos en mensajes de menos de 150 carácteres contra un micrófono abierto. Solía escuchar Radioactivo y me gustaba que las canciones que ponían eran canciones que les gustaba y que tenían una razón para programarlas. Pues hoy, y tal vez no entedí y se trata de una broma, piden a sus radioescuchas que opinen si tan odiosa canción ya fue o sigue siendo vigente ($3.50 el mensaje cortesía de telcel, me imagino), cuando la canción salió hace dos meses.

El buen Martino, antes de que se fuera a Europa, se ofendia de que le pidieran canciones de 31 minutos, canciones que a mi juicio son más divertidas, mejor producidas y más propositivas que la Mataviejitas, salvo que son canciones para un programa infantil (que según mi experiencia le gusta más a los veinteañeros que a los niños).

Creo que si a esas vamos, deberían de dejar el micrófono abierto, que lleguen bandas que nunca han sondado en el radio, que pongan sus canciones y que las presenten.

“No hay arriba, no hay abajo, no hay parámetros.” No les caería mal un poco de Reich o de Cage o de ruido para poder dar tan aventuradas conjeturas.

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