Llegué agotado del trabajo. Jornada maratónica de doce horas. Aún tengo pendiente el ensayo, hay partes que me gustan y otras les falta mucho. El tiempo no me alcanza, estaba apunto de abandonarlo todo. Dejar la tesis y hacer el examen de conocimientos y concentrarme en el trabajo y mi escaso tiempo libre. Pero entonces recordé mi libertad y lo que en verdad quiero hacer. De la nada me salieron fuerzas. Es el desquite, las noches son el desquite.

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