Por momentos la vida parece una gran mancha enorme, difusa, obscura y con una fuerza gravitacional parecida a la ejercida por los hoyos negros o peor aun, como una gran super nova, llena de luz y energía, violenta y destructiva. En otros, parece la noche fría y tranquila o una hermosa tarde posterior a una terrible lluvia, húmeda, despejada y con viento olor a vida.

Se me ocurre que tal vez nos fascinan las fotos de las galaxias, las estrellas y los cuerpos celestes porque pueden ser una representación sideral de nuestras emociones. Obscuridad infinita salpicada por pequeñas luces que a lo lejos parecen esperanzas; la luna tan plácida y ambivalente, llena de cráteres y discretamente atrayente.

El espacio es como mirar para adentro. Casi todo el tiempo encuentro obscuridad y un silencio avasallador, pero de vez en vez, encuentro una fruta o un campo minado. Nunca se sabe bien por que caminos uno transcurre.

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