Cuando crezca y sea un viejo sabio y encorbado quiero ser como él. Una tetera, unos toppers (que tanto odio, pero ya había notado su curiosa sonoridad), una guitarra. Un señor que se presenta en Bellas Artes con camisa hawaiana. No es Bellas Artes y no son los ruidos, es lo que nos gusta, lo que nos gusta es la forma de ver la vida. ¿Qué implica la forma de ver la vida? La forma de ver la vida comienza con las características de personalidad y termina con la imposición ideológica. Me refiero a que el gusto, por si mismo no me parece una decisión de entera libertad. La libertad no es libre, en absoluto. Depende de muchos factores, pero no puede depender de ideologías o de imposiciones, al depender de eso es todo menos libertad. Se convierte en consumo, en masa, en uno. No es un problema del establecimiento del dinero o del mercado. Es un problema de riesgo, de descubrimiento. La libertad va con el miedo, no hay nada después, salvo uno, sus decisiones y sus inevitables y desconocidas consecuencias. No todos estamos listos para afrontar la angustia de la libertad. Otros parecen ser más libres, pero la libertad tampoco es eso que se hace frente a los demás, ni cambiar de vida por completo. La libertad está en los límites, en conocerlos bien, no sé sí en romperlos, porqué tampoco sé sí eso se pueda hacer, pero sí en conocerlos y no llegar a ellos nada más porque la vida lo va llevando a uno. Tampoco quedarse quieto donde uno sabe que se está bien. Y tampoco perderse como ahora yo lo estoy en este escrito, eso tampoco es libertad y no se siente nada bien.

All you fakers, go to hell. Hermeto invites

Anuncios