Amor de mis días y mis noches, amor de mis desvelos y pasiones. Cielo de la tierrra en el cielo, camino que corriendo tropezamos levantando polvaredas de estrellas amorosas. Mares de sales secos por las delicias de los sexos, comiendo frutas y panes, sonrisas y carnes.

Hermosas obscuridades marcan nuestras ancias de cortes y sangre. Dedos fugaces estancias eternas. En nuestro cuerpo amoroso hacemos de otro cuerpo amoroso. De dos salen dos, dos más libre y luminosos.

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