No sé si se deba a que he estado frente a la computadora casi toda la tarde y que si he trabajado, pero que no he terminado que no pueda escribir. No sé si se deba a mi confusión actual, que he de confesar siempre me encuentro en ella, pero no sé si lo que me confunde sea actual. O sea la naturaleza de la pregunta o la naturaleza de la intención de mi respuesta.

Pensaba, esta va a ser una tarea muy bonita, me va a quedar bien. Y resulta que ni siquiera puedo empezar, que sigo dándole la vuelta al asunto. ¿Qué es el arte? Desafortunadamente al arte se le tiene atrapado entre la técnica y la erudición. Así, si un poema no habla de la mitología griega no es arte o si un cuadro no tiene la técnica más depurada pues tampoco. Pero el arte no es técnica y no es erudición, pero si pensamiento, que no es lo mismo. Ya encontré el camino, que alegría me da. El arte es pensamiento, pensamiento del que hace y pensamiento del que recibe que en realidad es otro pensamiento creador. El arte permite resignificar cualquier objeto, así que la Monalisa no es arte porque la hizo Leonardo, ni porque es vieja, ni por que tiene una sala para ella solita ni por que vale millones de dineros. No es por eso, yo digo que no me gusta y que su famosa sonrisa no me evoca nada, que el fondo tan extraño tampoco y que no entiendo tanto alboroto por ella. Eso es arte. No lo que acabo de decir, que la sonrisa evoca y no evoca que el fondo trastoca y no trastoca, que no importa si es la Monalisa, tan famosa, o algún cuadro recién descubierto hecho por Leonardo, o por algún alumno de su taller, y no importa si todos eran guapos y homosexuales, ni que Leonardo quisiera con ellos. Eso no importa, tampoco importa que lo haya hecho yo y no sea tan bueno o que si lo sea. Importa el diálogo, el diálogo entre la fuente de la obra, el creador y el receptor, el arte es una plática íntima en la cual no se platica con los ojos ni con los oídos ni con algún sentido. Se platica con el pensamiento y eso no quiere decir que se hable de geometría ni de teorías estéticas, se habla con el corazón en la mano y no con las palabras de sorpresa ni de admiración. Se conversa con la espalda y los ojos encontrados dentro de un cuarto anaranjado con un señor que puede ser cualquier señor y sin embargo es ese señor especial que mira para la calle, pero no hay calle, pero sé que mira para la calle, cualquier calle pero es mi calle, y piensa (el señor, no la calle o tal vez si, si la calle pensase) que le gustaría estar en otro lugar, mirando el mar de Cortés o la Torre Eiffel en lugar de esperar a esa persona que le hace pensar que muerto estaría mejor.

El arte no garantiza un escape ni una forma mejor, pero si es un gran interlocutor del hombre para el hombre. Para hablar con el corazón no se necesita saber cuantas sinfonías compuso Mozart ni cuantos colores tiene un cuadro de Miró, eso es algo distinto. Que si, que se necesitan habilidades, como para todo, pero son herramientas, nada más. Sí herramientas se escribiera sin h, erramientas, errar-mientas, errar-mientras, errar-mientras-aprendes-a-seguir-errando-mientras-erras…

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