Contaba los meses, uno tras otro y ya es un año. Uno tras otro pasan, mis referentes la luz y el clima. A veces todo parece lo mismo, pero los días se hacen cortos, la hojas se secan, el viento sopla fuerte fuerte y poco a poco comienza a hacer frío. Ocasionalmente llueve, pero dentro de poco no ocurrirá más. Los meses ocres han llegado, con la melancolía a cuestas, con ese olor a cambio a final. Las personas barren sus entradas, hacen montoncitos de hojas secas, a todos nos gusta pisarlas y deshacer esos montocitos de naturaleza muerta. Algunos árboles no sueltan sus hojas, tal vez sean los cambios de temperatura tan agresivos en la ciudad o simplemente esa especie no necesita cambiar para seguir.

Un año más y no es mi año ya, tal vez regrese tal vez no. Octubre es siempre de dejar y no cambiar.

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